Rebelión en el mercado de Garrucha: La mitad de los vendedores renuncian a instalar sus puestos

Primero les cambiaron de lugar avisándoles a las diez de la noche anterior. Después, les acotaron parcelas en las que no cabían. Reprochan al Gobierno local que no contara con ellos para diseñar el nuevo espacio. El primer viernes no se montó ningún puesto. El siguiente, sólo lo hicieron la mitad. Para la alcaldesa, “los inicios nunca son fáciles”

La alcaldesa sostuvo que había buscado asesoramiento en los vendedores ambulantes de Garrucha, pero éstos lo niegan

Espacios ofrecidos por el Ayuntamiento incluían entre sus cinco metros “bancos, papeleras y hasta dos palmeras”

“Haremos cuenta que ha llovido”. Con esa elocuente expresión, un vendedor ambulante resumía el día de mercado del pasado 29 de octubre en Garrucha. Ese día no se instaló nadie. Todos coincidían en que el nuevo emplazamiento no permitía el montaje decente de los 164 puestos que debía albergar. Tras conversaciones con las ediles Rocío Galindo y María Luisa Campoy, se citaron para una reunión que tuvo lugar a las 18:30 del martes siguiente. No hubo ningún cambio. La alcaldesa propuso a los mercaderes que probaran a montar sus puestos el viernes siguiente. 80 no lo hicieron. Aseguran que no caben.

LA PANDEMIA

Como todas las historias, ésta también tiene un principio que se remonta a la mitad de la pandemia. Tras los meses de confinamiento, las autoridades locales decidieron la vuelta del mercadillo de los viernes, aunque siempre de acuerdo con las estrictas normas dictadas por la Consejería de Salud que, básicamente, consistían en asegurar la distancia entre personas.

Con ese objetivo, cambiaron la ubicación del popular zoco callejero desde la calle Joaquín Escobar hasta una de las explanadas del Puerto. Sin embargo, una vez levantadas la mayor parte de las restricciones, la Autoridad Portuaria rescindió el permiso al Consistorio para celebrar el mercado en su territorio. Dicen que por la próxima ejecución de unas obras.

Tras “infructuosas” reuniones con la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA), el Ayuntamiento anunció el 26 de octubre a las 17:51, en su página de Facebook, que el mercadillo se trasladaría al paseo del Malecón, en el tramo comprendido entre el Birra y la bajada a la Lonja a partir del viernes 29.

Sin embargo, el nuevo emplazamiento no fue comunicado a los 164 vendedores afectados hasta la noche del jueves 28. Según refieren los que hemos consultado, recibieron las llamadas telefónicas entre las 22:00 y las 23:00.

Cuando a primera hora de la mañana llegaron para montar sus tenderetes, ninguno daba crédito a sus ojos. El suelo mostraba parcelas acotadas de 5 m de longitud y de entre 1,5 y 2,5 m de fondo. Claramente insuficiente en palabras de los vendedores.

Sostienen que precisan bastante más. Nos dicen que sus puestos habituales son de 14 m de longitud y de fondo necesitan al menos 4. Especialmente los de ropa, pues utilizan la furgoneta como probador.

NADIE SE INSTALÓ

El resultado fue que ninguno se instaló. Los de género textil porque no cabían, y los de alimentación como muestra de solidaridad. Todos se dirigieron a la puerta del Ayuntamiento, donde una representación formada por cuatro, elegidos entre los más veteranos, fueron recibidos por las concejalas Rocío Galindo y María Luisa Campoy.

Sobre la mesa quedaron varias propuestas. Una de ellas consistía en alargar la actual ubicación por detrás del Birra, bien en dirección al Mercadona, bien hacia el Paseo Marítimo de Vera. Otra alternativa situaría el mercadillo en la explanada que hay tras el Castillo, que requeriría emparejar el solar y asfaltarlo. Una tercera alejaría el zoco hasta la zona del Instituto, a las espaldas de Garrucha. Las ediles pidieron tiempo para estudiarlas y citaron a los vendedores el martes siguiente, 2 de noviembre, a las 18:30, para ofrecerles una solución.

La reunión fue presidida por la alcaldesa, María Antonia López (PSOE). La regidora reprochó a los mercaderes las críticas vertidas el 29 de octubre –día en que rehusaron montar los puestos- en RADIO ACTUALIDAD. Los aludidos respondieron que no dijeron nada que no fuera cierto y que en todo momento hablaron de manera “constructiva”.

En síntesis, los tres que hablaron en la emisora coincidieron en la falta de espacio para los puestos; que algunas parcelas ofrecidas por el Consistorio incluían “bancos, papeleras y hasta dos palmeras”; y que, aunque “aunque el Ayuntamiento no ha actuado de mala fe, no ha dado ni una”, coincidiendo todos en que nadie les había consultado la decisión del nuevo emplazamiento.

Todo esto le expusieron a la alcaldesa, esta vez en directo, a lo que López repuso que había buscado asesoramiento en los vendedores ambulantes de Garrucha. No obstante, al ser preguntados allí mismo por sus compañeros, los mencionados lo negaron, desmintiendo a la regidora.

Finalmente, no hubo ningún cambio con respecto al viernes anterior. La propuesta del Gobierno local se redujo a pedir a los ambulantes que probaran el viernes siguiente, 5 de noviembre, a colocar sus puestos, y que lo hicieran por turnos. Los de la parte de atrás a las 6: y los de delante a las 7:00.

LA MITAD SE FUE

El día señalado se presentaron todos, pero prácticamente la mitad, 80 de 164, decidieron no montar sus tenderetes y se fueron. Y los que se quedaron no lo hicieron de buen grado.

Contaron a ACTUALIDAD ALMANZORA que montaron sus puestos “por necesidad”. Que llegan los recibos de la luz, el de autónomos y “hay que amortizar la inversión en la compra de género”. Los que se instalaron aprovecharon el espacio que dejaron libre los que no lo hicieron.

Tampoco faltaron altercados entre mercaderes y hosteleros, pues algunas parcelas lindaban con terrazas sin espacio para el tránsito entre unas y otras, aunque no pasaron de alguna palabra más alta que otra.

Queda por ver el desenlace de otro problema más generado en Garrucha. Se presentan, en principio, cuatro posibilidades: Que se consensue un nuevo emplazamiento; que los mercaderes mengüen sus puestos y acudan todos; que no se instale ninguno o que, como el pasado 5 de noviembre, lo vuelva hacer sólo la mitad.

En cualquier caso, y recordando lo publicado sobre este asunto por el Ayuntamiento en su página de Facebook, “los inicios nunca son fáciles”. Al menos éste.

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