Un 25% de las tierras cultivadas en la comarca ya no produce

La trepidante subida de los costes y la bajada de precios de los productos agrícolas colocan al campo al límite de su aguante. El sector avisa que, si nadie pone remedio, habrá despidos y dejará de haber frutas, hortalizas y carnes españolas en las tiendas. De momento, miles de hectáreas en la comarca han dejado de producir… y crear empleo.

“Si nosotros caemos, las estanterías de los supermercados estarán vacías y cundirá el pánico”

El sector del campo lleva muchos años “sufriendo” el incremento de los costes de producción, pero ahora aseguran haber llegado hasta el límite. Lo contaba en RADIO ACTUALIDAD José Antonio Fernández, presidente de la Mesa del Agua y de la Federación de Regantes de Almería (FERAL).

Fernández se refería al incremento en el precio de la electricidad, el gasóleo, los fertilizantes, fitosanitarios, plásticos, tuberías de riego, el agua y otros. “Todo ha subido muchísimo y nos van a sacar del mercado. Después, si cae la agricultura, cundirá el pánico porque las estanterías de los supermercados estarán vacías”.

El portavoz de los agricultores ponía cifras. A modo de ejemplo, explicaba que, sin contar el agua, producir pepinos suponía hace un año un gasto de 3 euros por metro cuadrado, que hoy se eleva a 4, es decir, un 33,3% más. Mientras tanto, el kilo del producto se ha depreciado en el mismo porcentaje, pasando de 0,80 euros a los 0,65 actuales. Es decir, “producirlos cuesta un tercio más y en la venta se obtiene casi un 25% menos”.

Las comercializadoras están intentando invertir la tendencia de la depreciación de los productos del campo, sin embargo, el panorama es sombrío. Las cadenas de supermercados son reacias a pagar más. Se niegan a subir los precios. “El agricultor acabará pagando la fiesta –señala Fernández-, porque las empresas del manipulado no quieren compartir los recortes”. Los recortes son el resultado de pagar un 30% más y cobrar un 25% menos para producir lo mismo.

DESPIDOS

Una de las consecuencias inmediatas de esta situación recae sobre el empleo. En el Levante se ha plantado en el arranque de esta campaña “un 25%” menos de tierras que anteriores campañas. Eso significa, en palabras del presidente de la Mesa del Agua, “un 25% menos de personal”.

A esto hay que añadir algo que ya ha empezado a ocurrir en el Poniente y pronto se extenderá a nuestra comarca. Allí se está sustituyendo la producción de tomates -un cultivo que da trabajo a tres personas por hectárea- por la de pimientos, que sólo necesita un trabajador, “y a los parados tendremos que mantenerlos entre todos”, apostilla Fernández, quien, además, revela otro problema sumado, y es que, mientras esto sucede, los productores de otros países están ganando nuestros mercados.

El presidente de FERAL sostiene que es un “error” permitir que suban los costes de la manera en que lo están haciendo, y apunta que alguien en el Gobierno se ha equivocado mientras los agricultores han mantenido “llenos los lineales de las tiendas”.

SALARIO MÍNIMO

Insiste José Antonio Fernández en que el Ejecutivo de Pedro Sánchez “toma decisiones que nos perjudican” mientras “el Estado es uno de los principales beneficiados por la subida del precio de la electricidad y de los carburantes”. En el primero de los casos, el recibo de la luz, “se ha incrementado en un 300% y el 60% son impuestos cuya recaudación se ha multiplicado por 3. En cuanto al gasóleo, el 48% de la factura son impuestos y ha subido un 25% más en el último año.

Sin embargo, “el IPC se eleva un 5,5%, la situación de los trabajadores no es boyante y, para arreglarlo todo, la solución del Gobierno consiste en subir los salarios a expensas de las empresas. Ya podría poner algo también”.

En cualquier caso, el presidente de FERAL mantiene una puerta abierta a la esperanza. Confía en que éste sea “un año transitorio y pronto se estabilicen las cosas para seguir siendo la despensa de Europa”.

“No pueden cambiar las leyes con cada gobierno”

El presidente de la Mesa del Agua reclama que los partidos se pongan de acuerdo y aprueben un plan hidrológico nacional a 30 años: “No pueden cambiar las leyes y las reglas del juego cada vez que se renueva el Gobierno”.

“Ahora se quieren cargar el trasvase del Tajo y no lo entendemos. No hay ningún informe técnico serio que avale la decisión y los embalses de la cabecera tienen más agua que nunca, mientras tanto, los agricultores afectados de Alicante, Murcia y el Levante almeriense tienen que dejar tierras sin cultivar por falta de agua, se ven obligados a despedir gente y a pagar más impuestos para pagarles el subsidio de desempleo”.

José Antonio Fernández dice que parece que vivimos en un estado de “sálvese quien pueda”. Madrid anuncia un proyecto para “reparar en cuatro años la desaladora de la vergüenza –en Villaricos- después de llevar nueve parada”, y se pregunta “qué empresa puede sobrevivir trece años sin el aporte de un suministro vital para su producción”.

También recuerda al presidente Sánchez que existe un acuerdo unánime, “a instancias del PSOE”, de fijar el precio del agua desalada en 30 céntimos el metro cúbico, “pero no se cumple”. El precio actual es de 60 y pronto subirá “por encima del euro, una situación insostenible”.

Está convencido Fernández de que, si les dejan, los propios agricultores podrían revertir la situación: “Los compañeros del Levante van a construir una desaladora que producirá 30 Hm3/año a mejor precio que las públicas. La terminarán antes que el Estado repare la suya”.

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