“Ya es hora de dar un puñetazo en la mesa por nuestra playa”

El temporal marítimo se llevó, una vez más, el playazo naturista de Vera adentrándose 400 metros en la urbanización. El concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Jorge, dice que hace falta “una solución definitiva: el espigón”

Una avenida de Vera Playa inundada.

El sábado, 18 de enero, un fuerte temporal marítimo inundó a primera hora varias calles, llegando hasta las puertas de las viviendas, atrapando vehículos, entre otros daños. El Consistorio de Vera comunicó en redes sociales que “algunas calles” fueron cortadas, además de pedir a los vecinos precaución. El resultado fue que el agua se adentró casi 400 metros hasta llegar a las viviendas. El concejal de Mantenimiento de Playas, Pedro Salas, explicó en ALMERÍA HOY que “nunca había visto el agua entrar tanto hacia el interior”. El temporal ha supuesto la desaparición de la reposición de arena de la playa naturista, realizada en noviembre de 2024, un problema recurrente que podría evitarse con la construcción del espigón proyectado hace siete años.

El titular de Urbanismo, Miguel Ángel Jorge, comentó en RADIO ACTUALIDAD que, tanto el alcalde como el equipo de Gobierno, no paran de reunirse con Costas preguntando por la fase del informe de impacto medioambiental, que llevan esperando desde hace dos años, y sin el cual no pueden empezar las obras. Por no mencionar que “desde el último cierre de consultas públicas del espigón, que fue en marzo de 2021, no tenemos nuevas noticias, oficialmente hablando”, añade. Además, si la nueva reposición de arena, que funcionaría como un parche temporal, no llega antes de la primera ola de turistas de la temporada alta, en Semana Santa, influiría “negativamente” en la economía y turismo del municipio, según el propio concejal.

Desde el Ayuntamiento de Vera han reclamado con firmeza al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) “una solución urgente y definitiva”. Además del daño en la playa “tenemos la erosión y la falta de medidas efectivas” que están dejando la costa desprotegida, afectando gravemente tanto a los vecinos, como a infraestructuras, sector turístico y economía local. Hay que recordar que en 1985 la playa tenía una franja de arena de unos 110 metros desde el mar hasta las casas más cercanas. En la actualidad este espacio casi ha desaparecido.

Según advirtió el presidente de la asociación Veraplayazul, Miguel Jurado, la playa ha pasado de tener 100 metros de anchura en 1985, a solo unos 60, incluso menos: 20 a la altura de la urbanización Natsun. Jurado también criticó que las medidas temporales (los aportes de arena) no resuelven “el problema”, por no mencionar que la pérdida de arena podría haberse evitado invirtiendo el dinero gastado en reposiciones en la construcción de los espigones.

REPONER VALE IGUAL QUE EL DEL ESPIGÓN

La reposición de la primera playa nudista de España en diciembre de 2024 ha supuesto un gasto de 400.000 euros. Sumado a las cinco reposiciones de arena anteriores, ya van acumulados 2,4 millones de euros. La construcción del espigón se presupuestó en diciembre de 2018 en 3,6 millones de euros. Si a esto le sumamos los 1,2 millones de la subida de precios tendríamos los 3,6 millones de euros que hubiera costado hacer el espigón en 2018.

Toda esta situación viene de la construcción de la presa de Cuevas del Almanzora en 1986. Que ha evitado riadas al mismo tiempo que terminó con los acarreos que suministraban arena al mar cada vez que el río salía con fuerza. Desde ese momento el mar no ha vuelto a reponer de forma natural la arena de la playa.
En el año 2007 se construyeron dos espigones de 40 metros de longitud, uno en Palomares y otro a la altura del hotel nudista. Ambos formaban parte de una serie de escolleras que se descontinuaron a causa de las protestas de grupos ecologistas, dejando pendiente uno de 40 metros a la altura de la avenida de Castellón y otro de 260 como prolongación hacia el norte del muelle comercial del Puerto de Garrucha.
Es cuando se empezó a ser habitual regenerar la playa perdida mediante la transferencia de arena dragada en el otro extremo. Los datos de 2022 señalan que, en ese entonces, fue necesario aportar alrededor de 100.000 metros cúbicos en la zona, con una inversión próxima a los 450.000 euros.

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